A JESÚS JAMBRINA

Hace tres años se publicó en este sitio web el comentario que sigue a esta introducción de diciembre de 2016, y lejos de haber sido tenido en cuenta por el poeta cubano escamado del castrismo castrante, luego acogido a las hermanas franciscanas de la Adoración Perpetua de Viterbo La Crosse Wisconsin USA, retorna al amplio Duero, supuesto asiento de sus antepasados decimonónicos, para revolver la historia y pervertir la memoria.

La simulación es un mecanismo psico-social de defensa tan válido como cualquier otro” (letras5.com), declara con osadía el depredador cultural Jesús Jambrina. No tiene el mínimo respeto a los hechos y va de invasor como el caballo de Atila o del Gernika, pisoteando todo lo que encuentra a su paso. La frivolidad diletante con la que viene de veraneo a flirtear con lo suyo y meter el dedo en el ojo, buscando subvenciones para destrozar la cultura de estos pacíficos y pacientes habitantes de la ciudad de Zamora excede lo normal. Y es que hace como buen farsante: a quien no se pliegue a sus pretensiones, lo tilda de anti-semita, sea autoridad local o sea este comentarista, que “no ama a los judíos”, porque critica sus despropósitos. Recurrir al Holocausto y a la Inquisición, para el negocio turístico sefardista es un miserable chantaje, y un flaco servicio a judíos, cristianos, herejes y paganos. Pues ya está montando un chiringuito en una mansión de familia histórica zamorana, para aprovechar el tirón de que cuela el timo del aljibe.

Jambrina va y exige al Museo Provincial de Zamora que muestre la importancia de vestigios materiales judíos en la ciudad, al no ver ninguno entre las piedras del neolítico, los oros ancestrales de Arrabalde, los mosaicos romanos, los apretados arcos visigóticos, los historiados capiteles medievales, las filigranas del Renacimiento o el eclecticismo modernista.

A coro como niños de guardería emperrados, repiten en sus webs los sefardistas advenidos: “¡Queremos un museo judío en Zamora!”. Pues no constan vestigios materiales del paso de judíos por esta ciudad de Zamora. Se han perdido, desaparecieron, como los de otros cincuenta monumentos cristianos medievales, por distintas causas, especialmente las leyes de exclaustración y desamortización del sefardista por los cuatro costados, Mendizábal. Pues Jesús Jambrina se empeña en inventarse juderías, sinagogas, cementerios, baños, hanukah, llave, sabios a manta y hasta un Maimónides zamorano. Ahora nos sale con rehabilitar una familia de falsos conversos, alguno dedicado a la trata de esclavos negros desde Cabo Verde en el siglo XVI. Estrategia que conocía muy bien Cervantes en Argel. Últimamente nos asombra Jambrina con los ocho sabios de Zamora gigantes que son molinillos de viento olvidados hasta en la cultura hebrea por más que sople el argentino uruguayo newyorkino judío Pepe Bitton (“Giants are thus freaks or monsters who do not fit within the accepted parameters that govern society”, J.C.Reeves).

Jesús Jambrina explota vergonzantemente el judaísmo reducido a turismo, y mueve la mala ciencia y conciencia de pasivos funcionarios de instituciones públicas para que le subvencionen sus razzias pseudoculturales en compañía del amiguete Haim que viene de Jerusalén, a lo que viene. Luego, alardea de intrusismo profesional, destroza la historia, y pone patas arriba el mapa de este viejo rincón que se le olvidaba al romancero.

En espera de ofrecer un desarrollo fundamentado fehacientemente, he aquí algunos de los peñazos lanzados por este desaprensivo depredador de la historia, muñidor del Holocausto y la Inquisición.

1) Una dicha judería vieja al sur entre el segundo y tercer recinto amurallado desde San Simón hasta las Pallas, cuando en el reducido recinto de 9 hectáreas en "la Horta", donde caben poco más de 100 casas coexisten desde el siglo XI al XIV en colaciones y parroquias cristianas, siete feligresías con numerosas cofradías cada una, fundadas en iglesias románicas, con tres monasterios y alberguería para pobres y viandantes. La plaza de Santa Lucía y derredores es territorio de propiedad eclesiástica total en el siglo XV en "casas con bodega, sus tiendas y poyos", corral, huerta y noria. Iglesias de oeste a este: San Simón, San Salvador de Curtidores, Santa Lucía, pegando están San Cipriano, San Andrés, Santa Olalla, y luego, en la orilla del Duero, San Julián del Mercado, San Leonardo, Santa María de Horta y Monasterio de Hospitalarias exclaustradas por el judío sefardista masón Mendizábal, y al final del cerco almenado, el monasterio de Santo Tomé o Tomás de Canterbury (Cantuariense). Si esto es una judería que venga el Señor y lo vea. Es toda una cristianería.

2) Una dicha judería nueva al norte en el barrio de La Lana desde el Arco de Doña Urraca hasta la Puerta de Santa Ana, con varias cofradías de profesionales cristianos entre seis feligresías en iglesias románicas coexistentes desde el siglo XI al XV con hospitales y alberguerías cristianas: San Bartolomé, San Antolín, San Esteban, La Trinidad, Santa Ana, y por fuera de San Torcad, el Santo Cristo. Esto es una cristianería con alguna mención de algún que otro judio morador en ella.

3) Una supuesta judería en el casco antiguo del centro, desde San Ildefonso y Santa María la Nueva, a la Catedral y el Castillo. Y doce feligresías más desde la capilla del alcázar del rey en la torre norte, hasta el Burgo y la puerta de Santa Clara y San Miguel, asentadas en los numerosos templos cristianos documentados en el siglo XV, como capillas, monasterios, ermitas, conventos, albergues, hospitales, y parroquias animadas por decenas de cofradías de profesionales cristianos. Solo algunos de estos edificios quedaron para planes turísticos de "la Zamora románica".

4) Una supuesta judería al noroeste en la Vega del Valderaduey “Las eras”, donde con escasísima población hasta hoy mismo coexistieron desde el siglo XI al XVIII seis feligresías en sendas iglesias románicas, con monasterios y hospitales cristianos de San Claudio de Olivares a San Lázaro: Santiago de los Caballeros, Santa Susana, Nuestra Señora de la Vega, Nuestra Señora de los Remedios, San Pablo de los Dominicos, San Martín.Y si una parcela del paraje denominado "fonsario", "fosario", "güesario", "huesario de los judíos", fue enterramiento de judíos, no podía ser judería al mismo tiempo, como sí era el caso de las necrópolis cristianas dentro y alrededor de estos templos.

1) Una sinagoga con zarzera, lo nunca visto, sita en la Plaza de Santa Lucía 11. Esto es, una falsa sinagoga en el enclave donde se documenta repetidamente una bodega desde el siglo XIII, que fue heredada por el Cabildo en 1432, que tras el tsunami de la desamortización de 1836 fue luego amputada y troceada tras la riada del Duero que en diciembre de 1860 arrasó doscientas casas en la zona, que luego ha sido reconstruida totalmente, según el registro del catastro, en 1900 el nº 11 y en 1930 el nº 10, y que fue nombrada como “cueva árabe” hace unos decenios por adjudicarle a ojo un cierto estilo “árabe califal”, y que en 2010 el ínclito sefardista advenedizo y cabalista empedernido, retornado de Argentina, Mario Javier Saban, descristianizador de Jesús de Nazaret, forzó la reconversión al judaísmo para el vino kosher. Pues viene el indiano poeta cubano Jesús Jambrina y no tiene empacho en colgar en el frontispicio y en la trasera el reclamo publicitario de “Sinagoga” con el símbolo de la menorah, y catalogarla como “la sinagoga más antigua de España”, reventando así las “Antiquitates Hebraicae”, para pasmo de Occidente, asombro de incautos turistas y condescendencia cómplice o socarrona de autóctonos. Pero ese recinto subterráneo de 12x4 pasos es solo una parte de una bodega con galerías en las casas contiguas, semejante a una docena de bodegas en un radio de cien metros, y alguna conserva cuba de roble de 700 cántaros, de entre las docenas de bodegas en la ciudad documentadas una a una con nombres y apellidos de cristianos en el siglo XV, catalogadas en tiempos de Carlos V 1535, censadas por el Marqués de la Enseñada en 1750, listadas a finales del XIX en la capital de la Tierra del Pan y del Vino, entre ciento veinte “cosecheros de vino”, además de otros tantos consignados como de “vinos y aguardientes” (E.Julián Pérez). “La realidad es que esas cualidades acústicas son comunes en los recintos abovedados” ... “En efecto, no tenemos ninguna evidencia de que fuera un espacio utilizado como sinagoga, y sí muchas analogías con las bodegas de vino que se reparten por toda la cuenca, desde Aranda de Duero a Zamora. La realidad así lo muestra” (Los arquitectos invocados por Jesús Jambrina para judaizar la bodega). Bodega, no sinagoga.

2) Otra falsa sinagoga jambrinista por inducción en 1959 del serendipitious turista americano David Sidney Markmann, y otros errados historiadores. Pero que está documentada en pergamino como la Iglesia de San Julián del Mercado, estatuida como iglesia "sancti iuliani" en 1167 por los “mercatoribus”, entre Tajamar y las Ollas por concesión del obispo Esteban, sede de hospital y cofradía de peleteros “para bien de los pobres en Cristo”. Hoy en la calle Ignacio Gazapo así renombrada según propuesta municipal de 1906. La iglesia está indicada con precisión frente al Pajar del Rey en mapas y planos de Robelin, Zermeño, Coello, Pérez, Augier, Represa, y señalada como “iglesia sin uso” en planos del urbanismo municipal de 1861. Iglesia, no sinagoga.

3) Otra falsa sinagoga en la Puerta de la Feria a donde lleva el flautista Jambrina su cohorte de turistas encantados, pero que según privilegio signado, en latín, en 1151, es la "iglesia de santa maría de vega" del Valderaduey y del Valorio, en la colación de su nombre, o Barrio de Olleros. La “intervención” arqueológica en 2002, descapota el conjunto de casa y cuadra "enagenado", saca a la luz el recinto con los canecillos románicos locales, luce en el frontispicio del portal la inscripción “Obiit Famulus Dei Petrus + Era MCCCV” (año 1267), muestra restos de motivos cristianos en pinturas del interior, semejantes a las del vecino monasterio del Espíritu Santo, y descoyunta los huesos que descansaban en paz esperando el sonido de la trompeta final, cuando les llegó el monotono de la pala mecánica. Iglesia, no sinagoga falsa.

1) Otra supuesta sinagoga donada por una judía convertida, que es citada imprecisamente como “cerca de Santa María la Nueva”, o “en la cruz de la Rúa” de los Francos, o en la calle "Moreno", de la que hoy no se identifica arqueológicamente nada de lo que pudo haber habido.

2) Otra supuesta sinagoga donde Jambrina pone una pica turística, en el preciso suelo donde estaba la iglesia medieval de Santa Ana que da nombre a la puerta de la Muralla, y otra sinagoga en el mismo barrio de La Lana, la Muralla, o Mancebería, ésta, sí, documentada en 1492, y confiada a la cofradía de San Sebastián para hacer iglesia y hospital (año 1507), hoy sin vestigio material ni de sinagoga ni de iglesia ni de hospital en la plaza del mismo nombre, junto a la Totolate, por donde comprábamos helados de limón por 1953.

1) Por el Prado Tuerto, hoy bajo el cemento de los Ministerios verticales, se inventa el necrofílico Jesús Jambrina un cementerio judío, allí donde saltábamos en los años cincuenta por entre las tumbas excavadas en roca, no datadas ni identificadas por don Tomás García Garnacho “por mis limitadas luces”, dice el buen académico, en 1879. Se devanan los sesos y se dejan las uñas excavando los arqueólogos y antropólogos para que vaya el iluminado poeta cubano y se adjudique como reclamo turístico los vestigios de la edad de piedra, del bronce o del hierro, tardoantiguos, tardorromanos, tardovisigodos o tardomedievales. Los yacimientos contiguos de Santo Domingo del Vado, como los mostrados en el Museo Provincial de Zamora, pudieran ser anteriores a Abraham, pero Jesús Jambrina recurre entonces a la aviesa leyenda toledana de que Zamora fue fundada por judíos cautivos de Nabuco, que habrían de ser anteriores al Calcolítico.

2) Otro supuesto cementerio de judíos cedido a los dominicos por los RRCC, por haber sido propiedad de judíos, junto a un herreñal de este lado del arroyo de Valorio, nunca más allá, que al menos en el siglo XVIII era muladar de la ciudad y hoy da lechugas y tomates para los Antón, Jambrina lo quiere convertir en el valle de Josafat adelantando el fin de los tiempos. Los huesos hallados en las inmediaciones del paraje denominado en el registro del catastro “sitio del Espíritu Santo o huesario de los judíos” (Ntra. Sra. de los Remedios, Santa María de la Vega, Dominicos, San Lázaro) como los de numerosos enterramientos cristianos alrededor y dentro de iglesias, o en el patio del Castillo, si no los han entoñado los constructores recientes, se igualan todos juntos en el osario municipal de San Atilano al otro lado del río, donde mondos y lirondos esperan los nuestros para el santo advenimiento.

“Un mikveh, o baño judío, datado por algunos especialistas como erigido en el siglo XV” “Pero, ¿qué aspecto tenía aquel mikve? Es un espacio situado al fondo, con cinco peldaños para bajar al baño y un pilar que sujeta una barandilla de sillería. Lo más importante es que está construido a cielo abierto, excavado en la misma roca y con una profundidad de un metro de agua", explica, según Jambrina, "el artista delineante Alfredo 'Del Cuento'" (sic), que reconstruyó recientemente lo que era un aljibe doméstico o desagüe a partir de filtraciones naturales en la muralla como hay decenas más por los alrededores de la peña tajada de San Simón y el Museo, a la laguna de San Lázaro donde desembocaba la calle del Riego, con recintos excavados en la roca, que si repararan los inventores sefardistas, los tomarían por piscina à la Betsavé, de lo que sabe bien el restaurador mentado. He conocido por dentro desde 1968 el enclave aún sin reconvertir en antigüedad arqueológica, primero romana y luego judía, para la hostelería S.L.

Un sillar arañado, con un grafiti de supuesto diseño de hanukah proveniente de supuesta sinagoga supuestamente destruida, supuestamente reutilizada en la jamba románica original de San Ildefonso, puerta norte, según un supuesto sefardista llamado Asencio, es sujeto de elucubraciones  con mala idea, sin base alguna arqueológica, arquitectónica e histórica. La piedra engarzada a ras de suelo en el portal románico cegado durante siglos y transformado en tardogótico y neoclásico desde el siglo XVI hasta la invervención que la invierte en 1989, presenta el diseño de un signo de cruz con los aros del mundo como en las veletas de la capilla de la Purísima y de la propia torre, semejante a las veletas del entorno, igual al de otras cruces ralladas en sillares del portal sur de la misma iglesia, y a otros muchos signos de cruz rallados no por cantero, sino como símbolo funerario en las jambas de los portales de otras veinte iglesias románicas en Zamora, según se muestra en esta web (“Cruces en portales románicos”)

Jesús Jambrina ostenta ufano una llave boomerang, de una cerradura, de una puerta, de una sinagoga, de una judería, supuestamente de la ciudad de Zamora, cuando lo único seguro, es que no se trata de una de las llaves que reclaman y blanden como símbolo trágico los cinco millones de palestinos desde hace setenta años expulsados en campos de refugiados si no cayeron bajo los tanques y misiles de la Nakba que no cesa.

Y otros vestigios materiales que Jesús Jambrina espera sacarse de la manga para su ruta turística sefardista.

El mismo Jesús Jambrina con Abraham Haim promociona la ruta quijotesca por Sanabria, de Cervantes como criptojudío sanabrés, siguiendo al inefable farsante Leandro Rodríguez (texto aparte de réplica en esta web ya escrito en 2013 y comunicado a él mismo), con otras invenciones cabalísticas, propaladas en los pseudo­congresos sefardistas, despreciadoras de todo fundamento historiográfico sobre quien se manifiesta en sus obras literarias y vitales como cristiano católico romano, más bien antijudío, y que, en más de dos mil documentos acreditados, no hay atisbos de que hubiera pisado el cuadrante noroeste de la diagonal Simancas-Finisterre.

Las implicaciones ideológicas históricas y culturales de los infundios como el de que “Zamora es una ciudad conversa” (¡¿de qué a qué?!) merecen consideración aparte por su pretensión, además de ignorante, vindicativa y revanchista, adulteradora del judaísmo, del cristianismo y del paganismo. Si no existen vestigios materiales de la estancia de judíos en la ciudad, no es por "tres siglos de Inquisición", como dice Jambrina, cuando sí los hay en otros muchos lugares con semejantes condicionantes.

Los datos aquí presentados como propuestos por Jesús Jambrina, aparecen publicados en los periódicos locales, especialmente en las decenas de publirreportajes desde 2010 en “La opinión de Zamora” mayormente redactados por el interesado en el asunto, José María Sadia, así como en las webs del sefardismo global, tarbutsefarad.com/zamora.html, zamorasefardi.com, centrocampaton.com, e-sefarad, etc.

Merece mención especial en el enredo, la presidenta de Tarbut Sefarad Zamora, María Antonia Muriel Sastre. Se inventa "cinco sinagogas" en los Barrios Bajos sin saber dónde colocarlas. Por solo tomar una muestra. Para falsear "la opinión de zamora" se hace una selfie con un documento que dice haber localizado ella, cuando lo ha leído comentado, además en sentido contrario, en María Fuencisla García Casar quien además lo catalogó materialmente para "El pasado judío de Zamora" 1992, y que consta transcrito íntegramente en el año 2000 en Fernando Ladero Quesada, "El Libro de Propios" pg. 197. Muriel hace decir a García Casar que Ignacio Gazapo 5 fue sinagoga antes de garage, cuando es falso. La doctora hebraísta en la Universidad Salamanca argumenta la imposibilidad de esa opción. Corroborada gráficamente por la cartografía militar para el cuartel de caballería en 1721, 1766, que pone en el enclave exacto de Ignacio Gazapo 5 una cruz o la leyenda de Robelin "E" ,"paroisse St. Julian", esto es, la Iglesia de San Julián del Mercado constituida en 1167 (documento en latín sobre pergamino en el ACZA), y que en los planos municipales de 1861 consta como "iglesia sin uso" (AHPZA). Un deSastre historiográfico. ¿Solo?

Recientemente ha consumado su pertinacia pseudohistórica el desaprensivo Jesús Jambrina publicando un panfleto que es puro copypega arramplando párrafos enteros de otros libros y de catálogos publicados, para reinterpretarlos con el objetivo de explotar una ruta turística sefardista insostenible en la ciudad de Zamora, incorporando todos los disparates reseñados y algunos de mayor calado ideológico, que iremos mostrando, D.d. Un librito de 20cm que en ochenta páginas acumula 60 párrafos de una autora, 20 párrafos de otros tres autores y decenas de otros más, no puede erigirse "como referencia para los investigadores del futuro", cuando Jambrina no da muestras de saber leer letra gótica o cortesaa en ninguno de los documentos resumidos y transcritos por otros. Hay centenares de documentos medievales sobre el tema que Jambrina escamotea, como los códigos antiguos desde los visigodos y los acuerdos de las Cortes de León y Castilla desde Alfonso X hasta Carlos I.

Es vergonzoso que estos desaprensivos pretendan imponer medallas por creerse sus patrañas.

Iremos publicando en este sitio documentos que desvelan la impostura haimita y jambrinita, orquestada por el periódico local "La opinión de Zamora", y otros aprovechados.

 Todo pueblo, y éste, que es el suyo también, porque es de todos, señores Abraham Haim, Jesús Jambrina, Mario Javier Sabán, María Antonia Muriel, merece un respeto.

 

El apellido "Alonso" lo llevaron y lo llevan también personas de ascendencia, de confesión o de adhesión judía. Pero muchas fuentes indican que "Alonso" no es apellido de origen judío sino godo, y es utilizado por variadas ramas diversificadas genética y culturalmente a lo largo de la historia. Algo parecido sucede con otras denominaciones de tu lista de "apellidos judíos". No necesariamente son de ascendencia judía todos lo que portan esos apellidos, por el hecho de que los lleven o los hayan llevado algunos judíos.

"Alonso" es mi apellido de padre y de madre, y yo no reniego de que mis antepasados hubieran sido judíos descendientes de Abraham, como si hubieran sido musulmanes descendientes de Mahoma, cristianos descendientes de San Pedro, o ancestros de Charles Darwin. Cuanto más se alargan las genealogías más se comprobará que todos venimos del mismo mono, del mismo Adam Kadmón, del mismo barro, o si se prefiere, mejor aún, del mismo Dios.

Soy consciente de que la materia que me hace fue polvo sideral, y volverá al polvo terrenal. Me considero heredero en todo de todos los hombres que me han precedido, y mi genética personal no me obliga a ninguna preferencia ni rechazo para con ningún grupo humano de la Tierra, pasado, presente y futuro si continúa rodando el globo terráqueo. Ello incrementa mi compromiso y mi agradecimiento con los más próximos que me han dado y han promovido mi vida.

Las complicidades genéticas vindicativas revanchistas, o reivindicaciones ventajistas, con logística cripto-proselitista como la del sefardismo mundial, no se valen, no son adecuadas para crear comunidad humana presente y futura.

En cada territorio han existido movimientos de población que crearon vida y muerte, cultura e incultura, que edificaron y destruyeron. Si algún grupo pretende retrotraer la humanidad y rebobinar la película de la historia a un punto que cree de su interés, creará desasosiego en todos los demás grupos, que tendrán sus propias preferencias sobre el punto de retorno, y habría que volver entonces al Big-bang, ya que no es seguro, ni cabalísticamente, que el relato del paraíso del Génesis haya sido una realidad.

Si en concreto en España hay que devolver las sinagogas judías, como veo exigen fogosamente en algunas webs sefardistas, vendrán los italianos a por el acueducto de Segovia, el teatro de Mérida, la ciudad de Caesaraugusta, e via dicendo. Cleopatra reclamará sus gigantescas agujas de piedra hoy en París, Londres, Nueva York; Fidias recuperará el puzle de sus relieves a los depredadores de la Gran Bretaña; a los musulmanes invasores se les reclamará la basílica desconstantinopolitanizada de "Agia Sophia"; y ellos musulmanes exigirán la recuperación de la Catedral de la Asunción de Nuestra Señora como Mezquita de Córdoba, que fue edificada con materiales de la derruida por ellos, basílica paleocristiana visigótica de San Vicente, martirizado por el Emperador romano Diocleciano, iglesia que bien pudo elevarse sobre las ruinas de un templo romano dedicado al dios bifronte Jano, (no falta apoyo bíblico para meter a Tarsis y Salomón heredero del invasor fundador de la Jerusalén capital, para reclamar también derechos judíos sobre el lugar cordobés), que pudo haber estado (es mi aportación) sobre un ara sacrificial tartesia, cobijo a su vez, quizá, del homo heidelbergensis, que dejó vestigios por la zona, y expulsó al australophitecus afarensis.

Por este territorio, hoy llamado Reino de España en los papeles, como por todas las parcelas de la Tierra, han pasado muchos grupos humanos y es de dudosa intención decidir quién tiene deudas con quién. Ahorro la enumeración de más de una docena de "pueblos", que como el judío, consta documental o arqueo­lógicamente que han venido a este territorio y han llegado a dominar bélica, cultural, religiosa o económicamente durante algún periodo. Fijar el devenir del propio philum genético para sentenciar que es el bueno y los demás son los malos, es irrisorio y sangrante. Si además del pecado original, los niños vienen hipotecados por las deudas de sus progenitores, no basta una vida de mil años para pagarlas, y más si es a los judíos. Los pecados de los padres no pasan a los hijos, y desgraciadamente las virtudes tampoco son cuestión genética. Los españoles de ahora no tienen derecho ni responsabilidad alguna sobre lo que construyeron o derruyeron sus posibles antepasados en América, en Nápoles o en Filipinas. A mí que no me pidan cuentas de lo que otros hicieron, que tampoco me arrogo sus méritos. Simplemente es historia humana, grata y penosa, gloriosa y lamentable, pero demasiado enredada como para rebobinar, destejer y retejer a gusto propio.

Los sefardíes vienen apremiando el cobro de las supuestas deudas contraídas con sus antecesores por estos pagos, sin haber hecho el preceptivo balance. Pueden comenzar los sefardíes, y esto sí se puede remediar algo aún, por devolver las casas a los seis millones de palestinos refugiados, expulsados por ellos a sangre y fuego en la orilla oriental del Mediterráneo, algunos de los cuales no fueron matados, y viven todavía. Expulsión por expulsión, todas son dolorosas en sentido humanitario. Como les reclamen al Estado de Israel los descendientes de todos los grupos humanos de la historia todo lo que construyeron en el territorio que baña el Jordán, desde hace, pongamos, 7000 años, va a ser un buen lío, y si se lo llevan, se convertirá en un desierto. Además, de Abraham a Abraham Haim, o a Simón Peres, todos los hebreos, semitas, judíos, habidos y por haber en ese territorio, y donde se encuentren, son forasteros como cualquiera en la tierra que pisan. La tierra no es de nadie, solo tenemos prestada la tierra bajo nuestros pies, y todos seremos de ella. A ver si va a resultar que solo una etnia es dueña sola de una parcela terrestre, si no de toda la tierra (sic).

La conquista de Sefarad, pretendida por la trama de las Tarbut Sefarad, acaudillada hoy por el argentino Mario Javier Saban, como células de infiltración invasiva sionista o klalista, es una estrategia del pansemitismo imperialista, cuya cripto-maquinaria está en marcha con marketing sofisticado. El movimiento no es tan bárbaro del sur como el panarabismo que pretende recuperar como territorio de dominio musulmán desde Coimbra a la Conchinchina, ni tiene comparación con su enemigo mortal el pangermanismo bárbaro del norte que aniquiló a millones de judíos y otros grupos humanos por el afán de control mundial nacional racista. Pero tiene un tufo a infiltración proselitista mercantil disfrazada de memoria histórica, de interreligiosidad e interculturalidad, que no parece haber aprendido las terribles lecciones del pasado.

La manía actual del DNAAncestryProject, la euforia sefardí por los árboles genealógicos en busca del pedigrí de limpieza de sangre judía, es una verdadera plaga bíblica que ataca a los judíos americanos, a contracorriente del proceso acelerado de interferencias genéticas, de disolución racial, y se remonta al enfrentamiento provocado por lo que fueron razas, etnias, tribus, pueblos, naciones, deseosas no ya solo de supervivencia, sino ansiosas de expansión y de dominio, en lucha hasta la aniquilación mutua. La alineación tribal no es el camino hacia una convivencia de la humanidad diversificada y unificada, que comparte las peculiaridades.

A estas alturas de la humanidad no se puede construir ab imo un Estado con ciudadanía "nacional israelí" sobre la base del nacimiento, sobre el ius sanguinis. La consanguinidad en ninguna línea puede ser fundamento de las comunidades actuales, interraciales, interculturales, libres, abiertas a una humanidad compartida. El hombre al nacer no está fijado a su genética, a su generación, a su genealogía, no "pertenece" a raza ninguna ni biológica ni cultural, no es deudor ni acreedor de ninguna sangre, no se le puede marcar a fuego con el hierro de ninguna ganadería. El yo racial engendra el egoísmo racista.

Son extemporáneas las invocaciones pretenciosas de ser un "pueblo excepcional", un "pueblo elegido" fabricando un dios a disposición de intereses étnicos. O hay Dios para todos o no hay dios que valga. No hay Dios de verdad que vea competencia en otros dioses. Dejemos a Dios ser Dios y no lo alistemos como Führer, Dios sabaoth, Dios de los ejércitos nuestros para aniquilar los ejércitos de los enemigos que nos creamos. No metamos a Dios en nuestras batallas fratricidas, no enarbolemos estandartes bélicos con medias lunas, cruces, estrellas, o barras.

Dar nombre a las personas o a los territorios es apropiárselos, como es el caso de "Israel", o de "Sefarad" a lo que era y es España "tierra de conejos" según etimólogos solventes, no se sabe si intencionadamente. Llamar "criptojudíos" a los convertidos al Cristianismo en la España medieval, es como llamar criptoarrianos a los godos de Recaredo, convertidos en criptomusulmanes los muladíes de Abderramán, como los bizantinos otomanos de Suleimán, los budistas de la India o judíos del Norte de África. En América serían criptoincas, criptopurépechas o criptosioux los habitantes de Iowa y Wisconsin, hoy La Crosse, paraje donde se asienta la Franciscan Catholic Viterbo University, de monjas franciscanas de la Adoración Perpetua, donde el Fellow Jesús Jambrina imparte “Latino Culture” Los doce apóstoles de Jesús de Nazaret no serían sino criptojudíos que fundaron comunidades de criptorromanos. A uno de ellos se le atribuye el lema: "Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es" Juan 3:6.

El pomposo Congreso Internacional "Reencuentro e historia de la Aljama de Zamora" del 3 al 5 de julio de 2013, celebrado en el hotel NH "Palacio del Duero", que era el convento de las Comendadoras Hospitalarias de San Juan de Jerusalén, expulsadas por el judío masón falso católico Mendes-Mendizábal (Caro Baroja; M.Ravina) es todo un aquelarre de frikis cabalistas.

La cientificidad de algunos ponentes expertos en vaciedades, en el Congreso del Palacio del Duero no se puede aguantar. Transmítasele al cabalístico ginebrino don Leandro Rodríguez esta última voluntad del ingenioso hidalgo don Miguel de Cervantes: "a quien advertirás, si acaso llegas a conocerle, que deje reposar en la sepultura los cansados y ya podridos huesos de don Quijote, y no le quiera llevar, contra todos los fueros de la muerte, a Castilla la Vieja (entiéndese "a Tordesillas", léase aquí "a Sanabria") haciéndole salir de la fuesa, donde real y verdaderamente yace tendido de largo a largo". Cervantes dixit.

No se puede andar a la caza cabalística del criptojudío, y cobrarse por ejemplo, al hermano profeso de la Venerable Orden Tercera de San Francisco, don Miguel de Cervantes Saavedra, quien hace morir a su personaje "después de recebidos todos los sacramentos", diciendo desta suerte: "Yo fui loco y ya soy cuerdo; fui don Quijote de la Mancha y soy agora, como he dicho, Alonso Quijano el Bueno". "Hizo salir la gente el cura, y quedóse solo con él y confesóle". "Hallóse el escribano presente y dijo que nunca había leído en ningún libro de caballerías que algún caballero andante hubiese muerto en su lecho tan sosegadamente y tan cristiano como don Quijote". Mal negocio es interpretar el viejo apodo de "la Mancha" y loco, como supuesta condición previa de judío, y el bautismo definitivo de "el Bueno" y cuerdo, como su condición de cristiano nuevo.

El mismo Jesús de Nazaret resulta ser un criptojudío descubierto ahora por la inquisición sefardista de Mario Javier Saban, que parte del axioma de que solo es genuino de Jesús el elemento judío, y concluye que en Jesús todo es judaísmo tradicional. Así, para ese viaje no se precisan las alforjas de la crítica histórica, de la hermenéutica e historia de las formas, del análisis textual y siglos de "Leben-Jesu Forschung". Quizá con ellas se detecta en el mensaje de Jesús algo de "originalidad", de "novedad", si no se quiere ver la "distinción", la "oposición", la "negación", el "rechazo", la "superación" de algunas formas de judaísmo precedente. Si Ed Parish Sanders, es el creador de la escuela del “Jesús histórico” como dice ese émulo de J.J.Benítez, entonces San José hizo el arca de Noé. Ya, ya sabíamos que Jesús no diseñó la cúpula del Vaticano, no fundó el desgraciado "Sanctum Officium", ni firmó la encíclica "Lumen fidei". Pero no se puede entrar en el Nuevo Testamento como caballo picassiano en cacharrería. Con los principios anti histórico-exegéticos de este Saban Sagan no se podía sino "dar a la luz uno de los engendros mejor paridos a lo largo de los últimos veinte siglos" (remedo halagador del último panfleto "El judaísmo de Jesús", pg. 31). Lo mismo tiene también impacto mediático expurgar el Antiguo Testamento de las atrocidades que atribuye a Dios, y que contradicen la más elemental ética humana, si no ya la revelación reconocida en Jesús de Nazaret.

 El símbolo plástico escogido como logo del Congreso de 2013 es la hanukkah, o menorah macabea. El original que inspira el diseño es una pequeña piedra sillar a ras del suelo a la izquierda en el umbral del pórtico norte de la Iglesia de San Ildefonso de Zamora. «Arranca del brazo central del candelabro y tiene como soporte simbólico dos signos en forma de cruz", reza en el programa citando a Álvaro López Asensio, que no lo diferencia de una menorah mosaica. Ninguna hanukah en el mundo tiene ese diseño de cruz en la base. Pero no es que haya esculpidos "dos signos en forma de cruz" como soporte de un candelabro insostenible, sino que en el centro hay una cruz de dos brazos y cabecero, terminados con el trazo esquemático de la flor de lis habitual en la iconografía cristiana medieval y en la heráldica civil y religiosa, como muestran hoy aún las veletas en Zamora, y por ejemplo, los emblemas de los dominicos Guzmán. El signo de Cruz se ha escamoteado en el logo de este Congreso de 2013, como se hizo en el logo del Congreso de 1981 de don Alfonso Ramos de Castro al servicio del sefardismo sionista, quien prescinde de la cruz y la sustituye por las guardas de una llave. El símbolo sería de gran valor convivencial, en el caso de que intencional o casualmente, estuvieran la hanukah y la cruz unidas, motivo que sería único en la historia universal desde que se crucificó a Jesús de Nazaret. La esquematización del árbol de la vida tampoco es extraña a la iconografía medieval. El dibujo no es casual, y de ser una cruz, es una más del centenar de cruces (fotos en esta web) del mismo trazo y semejante diseño grabadas por devoción popular, en portales de más de veinte templos medievales de Zamora en el mismísimo entorno: las jambas y fustes en la portada de los templos. Si se mira desde el mismo muro, es el modelo de la Cruz sobre el globo terráqueo, que corona la aneja capilla de la Purísima y las veletas de la mayoría de torres medievales de Zamora y entorno.

Otros sillares junto al cegado cepillo de las ánimas en el exterior de la sacristía de Santa Lucía, posterior a la iglesia original, llevan varias cruces grabadas con otros modelos, bien que están, al igual que la citada en San Ildefonso, a la altura de cualquier petroglifero o afilador de peones, como podría certificar el otrora monaguillo J.M., cuya obra perdura en la portada oeste presidida por el mancado San Pedro, cuyo distintivo, además de las llaves perdidas, vaya por Dios, es la cruz invertida, vaya por Dios. Pero no son las únicas pequeñas cruces inscritas en piedra. El signo de la Cruz inicia o preside los epígrafes funerarios que declaran "hic iacet", “hic obiit”, habituales en toda la Cristiandad, con varios ejemplos en la ciudad de Zamora, como en la portada de Santa María de la Vega o en los sillares trasplantados de San Pedro de la Nave. La cruz del sillar en el vestíbulo norte de San Ildefonso, como ese centenar de cruces, que siguen modelos de cruz latina, y otras de cruz bizantina, visigoda, con variaciones distintivas de las instituciones religiosas (dominicos, cistercienses, órdenes militares de Jerusalén, del Temple, Hospitalarias), no es marca de cantero, ni resultó por azar, ni viene de sinagoga alguna, no tiene que ver con un aprovechamiento ni acercamiento del judaísmo y la iglesia, sino que es un signo de devoción cristiana en el entorno donde reposaban los fieles difuntos, en el "jardín de la iglesia" dicen los cristianos del norte, hasta que levantaron sus huesos los restauradores escatológicos, de lo que yo mismo puedo dar fe se hizo en San Esteban hace sesenta años, y más recientemente en Santiago, en Santo Tomé, en el Castillo, etc.

 Una renegada cristiana católica, reconvertida al judaísmo étnico por el proselitismo judío norteamericano, doña Genie Milgrom, residente en Miami, según dice, de abuelos cristianos católicos cubanos emigrados de Fermoselle, viene a reprochar a los que nacimos de abuelas asentadas de tiempo en Tierra de Campos, con la soflama: "mi familia fue represaliada aquí en el siglo XV por la Inquisición", cuando puede que no fueran muestras abuelas, sino que fueran miembros de su familia llegados a obispos y altos cargos los que injusticiaran a sus antepasados, quienes según dice, fueron falsos cristianos y falsos judíos hasta que ella se ha reconvertido o “retornado”. La racial genealogista Genie vende el folleto de "Mis 15 abuelas" ("My 15 grand­mothers") por $ 13.5. Los fieles que de una religión se pasan a otra se llaman renegados, aunque los falsos que aparentan ambas, no son lo mismo que los sinceros que viven la nueva. No faltaron ni faltan los renegados cristianos, judíos y musulmanes en ninguna época, ya sea por convicción, por miedo o por interés. Toda persecución y daño hecho a una persona es lamentable, pero todos tenemos abuelos, y si nos lanzamos a la caza de culpables por lo que hicieron ellos o se hizo con ellos hasta llegar al homínido común, lo mismo topamos con lo que no deseábamos.

Tampoco se puede aguantar el alarde del antropólogo mejicano don Carlos Zarur haciendo méritos para un doctorado en Sao Paulo, en busca de la cerradura, de la puerta, de la casa, del solar, de la supuesta judería desaparecida hace siglos en la ciudad de Zamora-España, ostentando la llave supuestamente heredada de antepasados sefardíes, y que se habrían llevado legalmente en 1492 pues no es de oro ni plata, con escala en Estambul o Salónica de donde los musulmanes habían expulsado a los cristianos. Sin pretender menoscabar el valor talismán del objeto fetiche para quien lo custodia, decenas de esas llaves ferruginosas que ya no abren puerta alguna, yacen arrumbadas vestidas de telarañas o andan de mano en mano de algún anticuario buen gitano, buen judío y mejor cristiano. Venga en buena lid ese buen sefardí a compartir mesa y mantel a mi casa y hablaremos de convivencia y de crítica histórica, sin tirarnos las llaves ni las piedras históricas a la cabeza culpabilizándonos de explotaciones, persecuciones, expulsiones e injusticias de unos y otros pueblos en el pasado. Aparte de que es mentar la soga en casa del ahorcado. Presume satisfecho el señor Zarur de su preciosa llave envuelta en sedas y terciopelo, mientras estos mismos días seis millones de palestinos sufren en campos de refugiados entre alambradas blandiendo las llaves embarradas de sus casas para conmemorar el 65 aniversario de la Nakba provocada sangrientamente por los judíos también sefardíes sionistas, sin atisbo de remedio para los siglos. Ignominioso el que vengan aquí con una ... llave a tocar las narices.

Algunas de las sofisterías atrevidas que va propalando en sus razzías propagandísticas ese almanzor de Sefarad, el doctor Abraham Haim y su cohorte, las comento en "Las llaves de Sefarad y de Palestina".

Jesús Jambrina, que llevas nombre judío sobre todo nombre, te deseo un trabajo de investigación fructuoso y una estancia satisfactoria en esta ciudad de Zamora, que es tuya sin necesidad de pasar por el fielato de credenciales ideológicas, genéticas racistas ni migratorias, porque hoy felizmente es de todos, gracias a los por nacer y nacidos, a los muertos y a los vivos, a nuestros antepasados y a nuestros conciudadanos actuales, unos, zamoranos cristianos viejos, cada vez más, y otros injertos nuevos de la diáspora global.

 

Zamora, a 22 de julio de 2013.

Inicio actualizado a 16 de octubre de 2016.

Dr. Bernardo Alonso Alonso

alonSofia.com